El último secreto de Matías Zimmermann es una novela de dobles identidades y giros inesperados que, a un ritmo trepidante, lleva al lector de Madrid a París, Berlín o Málaga y de la Primera Guerra Mundial en Europa a la España de los años cincuenta.
En los albores de la Primera Guerra Mundial, Fabián Aguilera, un joven de vida disoluta que quiere abandonar Madrid, ve en la plaza que hay que cubrir en el Consulado de París, una oportunidad para cumplir sus sueños. Pero su traslado no tiene nada de casual y, tan pronto llega a la capital francesa, se ve envuelto en un plan urdido por los países aliados para tener acceso a los planes del káiser Guillermo. Muchos años más tarde, el moribundo Matías Zimmerman contrata al expolicía Federico Andrade para que encuentre a una vieja conocida de la que tan solo guarda una antigua foto frente a la puerta de Brandeburgo. A cambio, Zimmermann le desvelará un secreto que jamás hubiera podido imaginar. Una novela de dobles identidades y giros inesperados que, a un ritmo trepidante, lleva al lector de Madrid a París, Berlín o Málaga y de la Primera Guerra Mundial en Europa a la España de los años cincuenta.
ASÍ COMIENZA… «Soy un cabrón, siempre lo he sido. Desde que tuve uso de razón no he buscado sino mi propio beneficio, sin importarme la gente. Qué me iba a importar a mí, si a mis ojos los demás no eran más que marionetas sin alma, juguetes de usar y tirar. Siempre he sido un cabrón. Siempre creí que todo cuanto me rodeaba en cierto modo me pertenecía y que podía hacer con ello lo que me diese la gana, que el destino lo había puesto ahí exclusivamente para mi disfrute y que si alguien merecía vivir era para satisfacer mis instintos o para hacerme feliz. Claro que quizás no fuera culpa mía. Ahora echo la vista atrás y creo que no nací así, que fue la vida quien labró a martillazos mi persona. En esos años en los que uno se asoma al mundo y trata de dar por sí mismo los primeros pasos pisé el infierno y fue el mismísimo diablo quien guio mi camino. No me quedó más remedio que aprender a desterrar de mi persona todo atisbo de sentimiento. Lo hice por pura supervivencia, pero, como todo cuanto aprendí siendo apenas un chaval, se quedó grabado en mi alma y fui usándolo sin ningún recato en la asombrosa travesía de mi existencia. No, no estoy descubriendo esto ahora. En realidad, lo he sabido siempre. Y no me ha importado; qué iba a importarme a mí si lo único que me importaba era yo mismo. La única cosa que ha cambiado es que ahora, cuando advierto que mi vida se apaga, ahora que apenas tengo fuerzas para mantenerme en pie y necesito de la ayuda de un respirador para seguir viviendo, siento un calor que me quema las tripas, un volcán interior que me hace supurar algo que jamás había sentido: deseos de venganza».
UNA ENTREVISTA CON EL AUTOR
¿Qué te inspiró a escribir este libro y qué quieres que los lectores se lleven después de leerlo?
En cada novela que escribo elijo cuidadosamente las épocas (porque siempre hay dos) en las que se desarrollan. La primera guerra mundial siempre me pareció un periodo fascinante, también sus preámbulos, un tiempo en el que se pasó de la diversión sin freno al más cruel desgarro. Encuadrar ahí una historia de espías, mentiras e intrigas me resultaba muy atractivo. Dado que mis relatos pretenden estar muy engarzados con hechos históricos, puede que leer la novela también le sirva al lector para conocer un poco mejor un periodo que quedó eclipsado por la siguiente guerra mundial. La otra historia ocurre en la España del final de los años 50, un momento en el que el país empezaba tímidamente a desarrollarse y que tiene, a mi entender, una notable componente novelesca.
¿Qué emociones crees que se irán despertando en el lector según vaya avanzando en la lectura de tu libro?
En primer lugar, la sorpresa. Mis novelas son thrillers por lo que hay un componente de intriga importante que yo trato de alimentar con la alternancia de capítulos mágicamente conectados. Esto pretende crear lo que yo llamo hambre de lectura. Pero yo intento también que mis lectores se enamoren de alguno de mis personajes, que sientan por sus venas y sufran por sus desgracias. Y en este caso creo que Federico Andrade, el tipo duro que la vida ha tratado mal, conseguirá la adhesión inquebrantable de quien lea el libro. En resumen, asombro, empatía y resiliencia.
¿Qué hace que tu libro sea diferente o especial en comparación con otros en el mismo género?
Como he dicho antes, todas mis novelas cuentan dos historias que se van alternando capítulo a capítulo. Estas historias tienen lazos misteriosos que el lector va descubriendo a medida que avanza en el relato. Mantener esa unión imprecisa de las dos historias con un ritmo creciente es lo que puede hacer especial a mis novelas. También soy muy cuidadoso con el texto, como un orfebre del lenguaje, y me gusta barnizar mi narración con hechos históricos para que el lector llegue a pensar que esa historia pudo haber pasado.
La tuya es una novela de giros inesperados en la que el lector viaja de Madrid a París, Berlín o Málaga y de la Primera Guerra Mundial en Europa a la España de los años cincuenta, ¿cómo lo has vivido tú?, ¿cómo crees que lo vivirá el lector?
Yo lo he vivido con emoción. Esos giros inesperados lo han sido también para mí porque, como saben los que me conocen, yo escribo sin guion, escribo sin red. Eso me permite sorprenderme en cada renglón, aunque, a veces, mis personajes me llevan por caminos que no quisiera transitar. En El último secreto de Matías Zimmermann debo reconocer que me han guiado muy bien hasta el final.
¿Cuál es el mensaje principal que esperas transmitir y por qué crees que es importante en el mundo de hoy?
En mi opinión, una novela no tiene por qué transmitir un mensaje y menos aún ser importante para el mundo de hoy. Una novela debe, en primer lugar, entretener y seducir, el anhelo de todo escritor es conseguir que sus lectores se enganchen al relato. Dicho esto, los personajes pueden transmitir valores y, en este libro también ocurre. Federico Andrade representa la perseverancia, el valor del recuerdo y la integridad del ser humano mientras que Fabián Aguilera es un truhan que sólo piensa en su propio bien y vive engañando a cuantos encuentra en su camino, hasta que el destino se ocupa de él
Manuel Hurtado Marjalizo (Écija, 1962) pasó su niñez y adolescencia en Lucena (Córdoba). Es ingeniero de minas por la Universidad Politécnica de Madrid, en la que trabajó durante un tiempo, y también diplomado en el Programa de Alta Dirección de Empresas (PADE) del IESE Business School. Desde hace más de treinta años trabaja en la multinacional francesa Saint-Gobain, donde ha ejercido puestos directivos en Segovia, Mendoza (Argentina), Barcelona, París, Milán y Madrid. Se estrenó en la ficción en 2010 con La hora del Lobo Gris, novela que fue finalista en el XIV Premio Fernando Lara. En 2016 publicó en La Esfera de los Libros La librería del callejón, que ha alcanzado las cinco ediciones, y en 2019, El cementerio de los suicidas. El último secreto de Matías Zimmermann es su cuarta novela.
