Pinceladas de Asturias

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El Diablo, tal vez. Del 17 de septiembre al 13 de diciembre, en el Museo de Bellas artes de Asturias

TentacionesDeSanAntonioBrueghel 350x295Se trata de una muestra en la que el mundo de los Brueghel, el diablo y las tentaciones serán los grandes protagonistas.

La muestra nace de la colaboración entre el Museo Nacional de Escultura, el Museo San Telmo y el Museo de Bellas Artes de Asturias. Contará con un montaje muy especial y se podrá disfrutar en la planta baja del Palacio de Velarde. A partir de un cuadro de la colección del Museo Nacional de Escultura titulado Las tentaciones de San Antonio, de Jan Brueghel de Velours, la muestra “El Diablo, tal vez, explora un territorio muy fértil en la tradición artística: la tríada «tentación-pecado-demonio». Las tentaciones de San Antonio es el hilo conductor a partir del cual se despliega el contenido de esta exposición con obras, escenas, técnicas y estéticas que tienen como núcleo la familia Brueghel. Y es que fueron los pintores flamencos y alemanes —Bosco o la dinastía bruegheliana— los que con mayor inventiva, atrevimiento y energía expresiva exploraron este tema hasta convertirlo en un género artístico que, aunque breve, tuvo un fuerte impacto cuya estela llega hasta nuestros días. Tal es así que, quinientos años después, el artista Antoine Roegiers (Braine-l’Alleud, Bélgica, 1980) retoma el tema utilizando, sin embargo, nuevos medios que permiten actualizar y acercar el citado género y su iconografía al espectador del presente. A este respecto, lo que Roegiers se propone es explorar el mayor hallazgo visual del maestro Brueghel: la simultaneidad de la acción. En sus estampas todo sucede al mismo tiempo: la sincronía de miniacontecimientos, la profusión de microrrelatos, el patchwork de escenas que colman el paisaje, al que otorga una gran profundidad, y que va ubicando en primeros, segundos, terceros y últimos términos —hasta nueve planos superpuestos—, «como si fuese un milhojas». Roegiers reinventa esa profundidad, esa tercera dimensión de la que el grabado solo da un ilusión fingida, taladrando la superficie bidimensional de la estampa.