Cudillero rinde homenaje desde ahora a las pixuetas, las mujeres que, generación tras generación, contribuyeron de manera decisiva a sostener la vida familiar y la actividad económica de esta localidad marinera. Lo hace a través de dos esculturas realizadas por la artista Sara Iglesias, una obra que nace con la vocación de preservar su memoria y reconocer el legado de todas aquellas mujeres vinculadas a la mar.

La iniciativa, impulsada por el actual equipo de Gobierno de Cudillero, busca poner en valor una parte esencial de la identidad del concejo y reivindicar el papel de las mujeres en la historia de la comunidad marinera.

Como parte de este reconocimiento, el lugar donde se ubican las esculturas, hasta ahora conocido como Muelle del Este, pasa a denominarse Muelle de las Pixuetas, convirtiendo este espacio en un lugar de memoria y reconocimiento a las mujeres que forman parte de la historia del pueblo.

Con este homenaje, Cudillero se adelanta también a la celebración del 15 de octubre, Día Internacional de las Mujeres Rurales, una fecha que pone en valor la contribución de las mujeres al desarrollo de sus comunidades, tanto en el ámbito marinero como en el rural. En esta línea de reconocimiento, el Ayuntamiento ya ha anunciado que el próximo año dedicará un homenaje a la mujer del campo, dando continuidad a una iniciativa que busca visibilizar el papel de las mujeres en la historia y en la identidad del concejo.

Pasado, presente y futuro de las mujeres pixuetas

Durante el acto, el alcalde de Cudillero destacó la importancia de este tipo de iniciativas para enriquecer el patrimonio local y contribuir al crecimiento cultural y social de la localidad. En sus palabras, estas instalaciones permiten que Cudillero crezca también «en espíritu como ciudad», al tiempo que abren una puerta al reconocimiento de una forma de vida profundamente ligada a la mar y, especialmente, a las mujeres que la hicieron posible.

El regidor explicó que la representación artística pretende reflejar tres generaciones —pasado, presente y futuro— a través de dos figuras femeninas. Una de ellas presenta una silueta que permite intuir un embarazo, un detalle con el que se busca simbolizar la continuidad de la vida y la transmisión de la identidad pixueta de una generación a otra.

Asimismo, el alcalde agradeció a Sara Iglesias el trabajo realizado y reconoció la colaboración de los grupos folclóricos Ardoríu Pixuatu y de la Banda de Gaitas Avante Cuideiru, cuya participación contribuye a mantener viva la cultura y las tradiciones de Cudillero.

Sara Iglesias: «Es un homenaje a ellas y a Cudillero»

Para Sara Iglesias, la realización de estas esculturas ha supuesto un privilegio y una gran responsabilidad. La artista explica que Cudillero posee una identidad marinera muy marcada y que las pixuetas forman parte esencial de su historia.

Con esta obra ha querido rendir homenaje a todas aquellas mujeres que, generación tras generación, estuvieron vinculadas a la mar, al trabajo y a la vida del pueblo. Mientras muchos hombres salían a faenar, ellas sostenían buena parte de la vida familiar y participaban también en las tareas relacionadas con la pesca y la venta del pescado.

Mujeres trabajadoras, fuertes y acostumbradas al esfuerzo, cuyo papel resultó imprescindible para que las familias y la comunidad marinera pudieran salir adelante.

La escultora señala que su intención no era representar únicamente a una mujer, sino evocar a muchas de ellas y, en cierto modo, a toda una generación. «Quise transmitir la fuerza y la dignidad de aquellas mujeres», explica, destacando la importancia de reflejar tanto su personalidad como su estrecha relación con el mar y con su pueblo.

Del barro al bronce: una obra destinada a perdurar

Las esculturas fueron modeladas personalmente por Sara Iglesias en barro, un proceso creativo en el que la artista busca dotar a sus figuras de vida, actitud y personalidad, más allá de su apariencia física.

Una vez concluido el modelado, las piezas se trasladaron a Madrid, donde se llevó a cabo la fundición artística en bronce mediante el procedimiento tradicional de la cera perdida.

Para Iglesias, el material elegido tiene un significado especial: el bronce permite que la obra permanezca en el tiempo y continúe recordando a quienes estuvieron antes que nosotros.

La artista espera que las esculturas despierten en quienes las contemplen sentimientos de respeto y admiración, y que las nuevas generaciones puedan conocer, a través de ellas, la historia de las pixuetas, su esfuerzo y la importancia que tuvieron en la vida marinera de Cudillero.

«Esta escultura pertenece ya a Cudillero, y espero que también pertenezca a su memoria», señala Sara Iglesias, quien expresa su satisfacción por haber podido transformar una historia, una tradición y unos recuerdos en una obra destinada a perdurar.

Un reconocimiento que mira al futuro

Con la instalación de estas dos esculturas y la nueva denominación del Muelle de las Pixuetas, Cudillero incorpora a su patrimonio un homenaje que trasciende lo artístico. La iniciativa reivindica el papel de las mujeres en la historia local, reconoce su contribución al desarrollo de la comunidad y contribuye a transmitir ese legado a las generaciones futuras.

El anuncio de un próximo homenaje a la mujer del campo amplía este reconocimiento a otras mujeres cuyo trabajo ha sido fundamental para la vida y la identidad del concejo.

Un reconocimiento a las pixuetas de ayer, de hoy y de mañana. A las mujeres que hicieron de la mar una forma de vida, que sostuvieron a sus familias con su trabajo y que forman parte inseparable de la identidad de Cudillero.

Porque detrás de cada pueblo marinero y de cada comunidad rural hay historias de mujeres que merecen ser contadas. En Cudillero, las de sus pixuetas ya tienen un lugar permanente en el bronce, en el Muelle de las Pixuetas y en la memoria colectiva.