Pinceladas de Asturias

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Los malos muertos, de Elisabeth Anglarill

los malos muertos

 

 

 

 

Una novela negra impecable en la que lo mejor del género negro y la literatura histórica se conjugan en una adictiva y sorprendente narración.

«Una novela negra luminosa, muy mediterránea, donde la frescura de los personajes y la prosa envolvente van desvelando, a través de una intriga laberíntica, cómo el pasado está siempre muy presente». (Antonio Iturbe).

En 2012, el hallazgo de unos restos óseos en las ruinas de Empúries sacude a la población costera de L’Escala. No son en absoluto los que cabría esperar en un yacimiento griego. Al poco tiempo, aparece además un segundo cuerpo. Alex Sabell, una de las agentes a cargo de la investigación, se ve sin previo aviso atrapada en una pesadilla que tiene como centro una mentira que parece anidar en el seno de su propia familia. Sabell, quien con el apoyo del comisario francés Jérôme Tolbert comenzará a investigar a espaldas de sus superiores, descubrirá muy pronto que esos cadáveres son, en realidad, las grietas por las que se filtra el pasado.

En 1912, la ilusión de Mateu Mercader, un joven arqueólogo recién llegado a las excavaciones de Empúries, se desvanece al descubrir que los expolios están a la orden del día. ¿Se pondrá del lado de los que se enriquecen con el tráfico de piezas históricas o hará lo posible por ponerle fin? ¿Qué pasó en Empúries a principios del siglo XX que aún tiene consecuencias cien años después?

Los malos muertos es una extraordinaria novela en la que presente y pasado se imbrican en una trama tan inquietante como hipnótica.

ELISABETH ANGLARILL (1967) es periodista y experta en comunicación. Ha trabajado en diversos medios, aunque ha centrado sus actividades en el mundo audiovisual. Ha sido guionista, locutora, documentalista, presentadora y reportera en TVE, donde también ha dirigido programas de televisión y ha desempeñado el cargo de subdirectora de contenidos de cultura y sociedad. Ha dirigido varios documentales, los últimos en el programa Imprescindibles de La 2. Tras varias obras de no ficción, Los malos muertos es su estreno como novelista.

En 2012 se produce un inquietante hallazgo en el yacimiento arqueológico de Empúries: durante las obras de construcción de un centro de visitantes aparecen restos humanos que no encajan con los habituales enterramientos de un antiguo enclave griego, y que ponen en vilo a la población costera de L’Escala. Pero la situación se complica cuando cerca de la playa aparece un segundo cuerpo. Alex Sabell, una joven agente que participa en el caso, pronto intuye que no se trata de una coincidencia, sino de muertes vinculadas entre sí. Una de ellas, además, le remite a hechos ocurridos en el pasado que alguien in tentó ocultar y que salpican a su familia. En una historia paralela, situada en 1912, el joven arqueólogo Mateu Mercader se incor pora al trabajo en las excavaciones de Empúries lleno de ilusiones y proyectos, pero pron to descubre que el saqueo y tráfico de piezas arqueológicas están a la orden del día. ¿Se pondrá del lado de los que se enriquecen con el expolio o hará lo posible por ponerle fin? «La memoria que hagamos de nuestro pasado configurará nuestro futuro. Un pueblo sin historia es un pueblo sin principios». Sabell, atrapada en la complejidad que supone separar lo personal de lo profesional, con tará con el apoyo de Jérôme Tolbert, comisario francés prejubilado que, por motivos personales, está pasando unos días por la zona. Todo apunta a que, en realidad, los cadá veres encontrados son las grietas por las que se filtra el pasado. Tolbert aporta experiencia investigadora en crímenes complejos, y ofrece a Alex una visión y una perspectiva más amplias: en toda investigación criminal, como en un mi nucioso análisis histórico, se requiere la misma combinación de observación, precisión, perseverancia e intuición. Lo ocurrido aquel año de 1912 (traiciones, pactos de silencio y crímenes encubiertos) tiene consecuencias que se arrastran durante generaciones, reve lando cómo el pasado nunca queda verdaderamente enterrado.

Qué temas trata y cómo Los ecos reverberantes del pasado

• Lo mejor del género negro y de la novela histórica se conjugan en esta adic tiva narración en la que presente y pasado se imbrican en una trama tan inquietante como hipnótica.

• Anglarill mantiene un atinado equilibrio entre investigación y reflexión, con alternancia de escenarios que hacen que cada descubrimiento en una época reverbere en la otra.

• Más allá del crimen y de los conflictos que desata en la protagonista, el libro discurre sobre cómo el poder económico o institucional determina qué se conserva, qué se destruye, o quién controla los relatos históricos oficiales. La obra invita a la reflexión en torno a temas de gran calado como son la restitución del patrimonio o la revisión histórica.

La ética de la memoria

• Mateu Mercader simboliza la profunda lucha entre idealismo y realidad. Sus decisiones como arqueólogo no solo afectan al discurrir de la trama, sino que reflejan tensiones morales sobre la explotación cultural y el valor de la historia frente a la avaricia humana.

• Los malos muertos trasciende el género de la novela negra para convertirse en una meditación sobre la memoria, la verdad y la impronta del pasado. A tra vés de una trama bien articulada y de personajes complejos, Anglarill invita al lector a cuestionar no solo qué ocurrió, sino quién decide qué se recuerda y qué se olvida…

• La autora despliega una extraordinaria destreza narrativa para entrelazar tiempos y tensiones morales, elevando la obra más allá de la trama criminal. Así, esta se transforma en una lectura estimulante para todos aquellos que disfrutan de la novela histórica, del thriller intelectual y de los relatos en los que la intriga es vehículo para explorar la memoria, la identidad y las huellas del pasado.

Arqueología y novela negra: simbiosis estructural

• Anglarill sabe exprimir lo mejor de dos disciplinas: la investigación policial y la excavación arqueológica, que podrían parecer distan ciadas, pero que comparten el método de recolección de indicios, reconstrucción de hechos pasados e interpretación condicionada por hipótesis previas. Con el respaldo de una estudiada documen tación, la autora explota este paralelismo y consigue que el lector actúe como arqueólogo del texto, recomponiendo capas tempora les hasta alcanzar una verdad que siempre se antoja parcial.

• La autora se revela como una hábil creadora de personajes. Alex muestra una seria dificultad para separar lo personal de lo profe sional: es una policía que se enfrenta a un crimen, pero también una mujer que lucha contra sus problemas familiares. Tolbert, reflexivo y ajeno al entorno, aporta un vivo contrapunto formal que contri buye a dimensionar el caso. En el pasado, Mercader simboliza el idealismo ante la corrupción del sistema; su conflicto moral antici pa el núcleo temático de la novela. • La excavación y superposición de civilizaciones sugieren que la tierra no solo es guardiana de historias, también de silencios im puestos. La novela, entonces, da un paso más y se convierte en una indagación íntima, como si (de manera simbólica) excavar impli case rebuscar en los recuerdos.

¿Por qué deberías leerlo?

• La novela pone de relieve que la ética profesional, frente a la corrupción y las presiones de poder, no es un ideal abstracto, sino una práctica concreta.

• Las descripciones del entorno mediterráneo y del ambiente que se respira en el asentamiento arqueológico de Empúries atrapan y envuelven al lector. La alternancia entre dos épocas marca un ritmo envolvente que mezcla intriga con reflexión, manteniendo el suspense hasta el final.

• Además, incorpora una visión profundamente femenina. La protagonista no solo investiga un caso, sino que se enfrenta a redes de poder, prejuicios y barreras institucionales que resuenan como debates contemporáneos sobre género, autoridad y legitimidad.

• Su estilo, sobrio y evocador, permite construir atmósferas densas y muy personales que potencian el suspense. El uso simbólico del espacio y la do sificación de la información obligan al lector a participar activamente en la reconstrucción del crimen.

• La autora alcanza una tensión narrativa y una profundidad reflexiva poco habituales. Además, la reconstrucción de la época de comienzos del siglo XX aporta un sólido trasfondo histórico que enriquece la novela sin ralentizar su ritmo.