Escribir sobre ferias de arte suele conducirnos a la lógica de lo cuantitativo y de las métricas mercadológicas —ventas, rankings, cifras—. Este texto, sin embargo, nace de otro impulso.
No busca medir el mercado, sino observar los resquicios por donde el arte brasileño se insinúa en las ferias internacionales —considerando las ferias Frieze y Art Basel París—, así como en las múltiples exposiciones que orbitan a su alrededor. Se trata, ante todo, de un ejercicio de descubrimiento y de compartir: una invitación a pensar cómo la producción brasileña se inscribe en esos campos de resonancia y qué puede revelar esa presencia, en sus matices y desplazamientos.
Conviene leer las ferias, y su entorno de muestras paralelas, como dispositivos de traducción cultural, donde valor estético, simbólico y económico se friccionan y producen economías de lo visible. En los intersticios, el arte brasileño no solo «comparece”: desplaza parámetros de legibilidad; al activar memorias atlánticas, cosmologías afrodiaspóricas y amerindias, y, al insistir en materiales y procedimientos, esas obras imaginan otras alianzas. El foco, entonces, pasa de lo cuantitativo a: cómo circula, con quién se alinea, qué relaciones institucionales sostiene y qué mundos proyecta. Es en ese plano de mediación donde la presencia brasileña adquiere densidad crítica.

Tadáskía, Constelações Familiares en el Booth S03 de Fortes D’Aloia & Gabriel en Frieze, Londres, 2025.
Esta edición de Frieze London estuvo marcada por una lectura histórica y crítica de las conexiones transatlánticas entre África Occidental y Brasil. La sección Echoes in the Present, comisariada por Jareh Das, partía de la herencia dejada por el tráfico transatlántico y por los intercambios culturales que, a lo largo de siglos, moldearon las expresiones visuales de ambos territorios. Tadáskía, presentando la serie Constelações Familiares (2018) con la galería Fortes D’Aloia & Gabriel, aportaba una perspectiva que entrelaza ciclos de vida en transformación, en diálogo con Diambe, que junto a la galería Simões de Assis proponía también formas fabulatorias surgidas de las coreografías de la vida y de sus registros de inscripción en el mundo actual.
Aline Motta, representada por Mitre Galeria, presentó Filha Natural #3 (2018–19), obra en la que el agua surge como metáfora de tránsito y ancestralidad, retomando cosmologías congoleñas y angoleñas que asocian el mar con la frontera entre los mundos de los vivos y de los muertos; y, al mismo tiempo, Aline Motta también exhibía (Other) Foundations (2017–19) en la Whitechapel Gallery, como parte de Estuario, la edición actual del Latin American Film Programme. Y Alberto Pitta, maestro de la serigrafía y de la estampación en Salvador, exhibió composiciones textiles que evocaban la vitalidad de las matrices afrobrasileñas —una marca insoslayable de la producción artística del país en las últimas décadas—, que trae consigo la consolidación de un giro historiográfico que agudiza la mirada hacia los últimos siglos, reexaminando las continuidades, heridas y resistencias que estructuran la historia del arte y de la cultura en Brasil.
Justo frente a la entrada, Portas Vilaseca presentaba Earth Knots, un proyecto individual del artista guatemalteco Antonio Pichillá que, guiado por su herencia maya-tz’utujil, tejía un diálogo entre ancestralidad y contemporaneidad, transformando hilos, nudos y colores en metáforas de vínculo con la tierra. Un proyecto que evidencia el fortalecimiento de la internacionalización de las relaciones entre galerías brasileñas y artistas latinoamericanos. En el Frieze Sculpture Park, Henrique Oliveira presentó Desnatureza 8 (2025), una instalación en la que formas orgánicas de madera parecen brotar del suelo y expandirse por el espacio, como si la propia materia buscara retomar el territorio que le fue sustraído. Presentada por Almeida & Dale y por la Galerie Georges-Philippe & Nathalie Vallois (Francia), la instalación transforma Regent’s Park en un organismo simultáneamente vegetal y arquitectónico, reafirmando la investigación del artista sobre el conflicto entre naturaleza, ruina y regeneración.

Aline Motta, Filha Natural #3 (2025) en el Booth S05 de Mitre Galeria, Frieze, Londres, 2025.

Henrique Oliveira, Desnatureza 8, 2025????. Fotografía por Linda Nylind. Imagen cortesía de Frieze
El sector Spotlight de Frieze Masters, dedicado a presentaciones individuales de artistas del siglo XX, pone énfasis en las contribuciones al arte global entre las décadas de 1950 y 1970. La sección busca revisitar ese período desde perspectivas diversas, reuniendo tanto figuras consolidadas como artistas cuya relevancia viene siendo reevaluada por la historiografía reciente. En ese contexto, Luisa Strina + Galatea presentó un solo de Cildo Meireles, mientras que Almeida & Dale + Travesía Cuatro (España y México) dedicó su stand a Eleonore Koch. En registros distintos, Meireles, con obras que tensionan los sistemas de poder, la medida y el lenguaje; y Koch, con paisajes y naturalezas muertas de aliento intimista, que desplazan el foco geométrico del modernismo.
Aún en Frieze Masters, se sumó la participación de Galeria MaPa, que realizó una presentación dedicada a la celebración de la cultura afrobrasileña y al legado de Abdias do Nascimento, y anunció la representación de Ivan Moraes: sus pinturas, centradas en baianas, orixás y festividades populares de Bahía, establecían un diálogo con un conjunto de herramientas rituales de hierro forjado realizadas por maestros anónimos. Por su parte, Galeria Zieliński, en colaboración con Paul Hughes Fine Arts (Reino Unido), exhibió un conjunto de obras de Vera Chaves Barcellos en diálogo con el artista colombiano Jorge Riveros, puesto que ambos exploran las formas y los símbolos del arte prehispánico, recontextualizándolos a través de los lenguajes visuales y de las estructuras conceptuales desarrolladas en las décadas de 1960 y 1970.
La Delfina Foundation inauguró la primera exposición institucional individual de Maxwell Alexandre en el Reino Unido, Sanctuary and the Shadow of its Walls, que presentaba la investigación del artista sobre las fronteras entre cuerpo, arquitectura y pertenencia, reflexionando sobre lo que significa buscar refugio en un mundo en constante tensión. Conviene recordar que esta relación del artista comenzó en 2018, cuando, a partir de una colaboración entre el Instituto Inclusartiz y la Delfina Foundation, Maxwell realizó una residencia en la institución, experiencia que abrió camino para la expansión de su presencia internacional. Desde entonces, el artista ha venido consolidando una trayectoria marcada por exposiciones en museos y galerías de referencia, reafirmando su posición como una de las voces importantes del arte contemporáneo brasileño.

Vista de la exposición Anthologies of a Receptacle de Ayla Tavares e Celeida Tostes en Hatch Gallery, Londres, Inglaterra, 2025.

Marcela Cantuária, 4° Salão Latino-americano y Caribeño de Artes/Salão das Mulheres, 2025. Óleo sobre tela; 100 × 150 × 4 cm. Imagen cortesía de Galeria A Gentil Carioca
Si Londres parecía resonar como un espacio de conexiones y redes, París se afirmó como un territorio de visibilidad para la producción de mujeres artistas brasileñas de distintas generaciones, que ocuparon simultáneamente la escena parisina, articulando lenguajes, materiales y temporalidades diversas. Esa convergencia reveló presencias que contribuyen a la consolidación y al protagonismo de las artistas brasileñas en el panorama internacional, y amplían el alcance histórico y simbólico de sus prácticas.
Hatch Gallery (Francia) presentó Anthologies of a Receptacle, Ayla Tavares en diálogo con Celeida Tostes y curaduría de Simone Coscarelli, subrayando la continuidad de la escultura brasileña marcada por la sensibilidad entre materia y cuerpo. Y Erika Verzutti llevó el arte brasileño a un territorio de intimidad y desplazamiento con Sculptures Last Night, proyecto presentado en el Hôtel Balzac; mientras que Fernanda Gomes y Leda Catunda inauguraron exposiciones individuales —respectivamente, en Peter Freeman & Galerie Peter Kilchmann y en Emanuela Campoli Gallery. Por su parte, en la Pinault Collection, en la Bourse de Commerce, la exposición Lygia Pape: Weaving Space (Tisser l’espace), curada por Emma Lavigne y Alexandra Bordes, reafirmaba la radicalidad de Pape al articular geometría, luz y cuerpo, evidenciando cómo la producción artística brasileña de los años 1960 fue fundamental para reconfigurar la relación entre espacio y experiencia.
En Art Basel Paris, la galeria A Gentil Carioca presentó 4° Salón Latinoamericano y Caribeño de Artes/Salón de las Mujeres (2025), de Marcela Cantuária, donde la artista revisita el Salon Carré, evidenciando ese símbolo del canon europeo como un campo de disputas y superposiciones, donde diferentes tiempos y voces coexisten, considerando los salones y sus historias como territorios de disputa simbólica y política. La obra forma parte de una investigación en curso que tendrá desarrollos inéditos en el Pabellón Brasileño de la Bienal de Gwangju 2026, donde Cantuária ampliará el proyecto articulando estas cuestiones en diálogo con el contexto asiático.

Adriana Varejão, Macau Wall (Blue) 11, 2001
La galería Victoria Miro (Reino Unido) expuso Macau Wall (Blue) 11 (2001), de Adriana Varejão, parte de su serie de pinturas en las que las grietas funcionan como fisuras históricas, revelando capas culturales que atraviesan Brasil, Portugal y China, integrando así su investigación sobre los ecos coloniales y sus reverberaciones simbólicas. Ambas inscriben en la superficie pictórica algunas de las contaminaciones estéticas y políticas que moldean la historia global.
Juliana Cerqueira Leite presentó Aproximação (2022) junto a la Galería Prats Nogueras Blanchard (España), obra en la que la textura fragmentada evoca la materialidad de la carne y de la tierra, condensando el gesto en resistencia. Actualmente, la artista realiza una residencia en el Atelier Calder (Francia), un momento de continuidad y profundización de sus investigaciones sobre cuerpo, forma y movimiento —elementos centrales en su práctica escultórica y en los procesos de experimentación material que caracterizan su obra—. Mendes Wood DM, que recientemente pasó a representar el legado de Lygia Pape, presentó en la feria la obra Ttéia – Escultura (2003), en diálogo directo con la gran instalación de la artista exhibida en la Pinault Collection. En el mismo stand, la galería también presentó trabajos de Solange Pessoa, quien simultáneamente formaba parte de Exposition Générale, muestra inaugural de la nueva sede de la Fondation Cartier, junto a otros artistas brasileños como Luiz Zerbini, Santídio Pereira, Bruno Novelli y Alex Cerveny.
Tanto Londres como París ofrecieron un panorama revelador de la producción brasileña más reciente, permitiendo observar no solo la participación de artistas, sino también los modos en que sus obras circulan, son percibidas y reconfiguran lecturas en contextos internacionales. Se trata de un proceso en el que el país reafirma su compromiso no solo con la presencia, sino con la tarea crítica de reposicionar su propia historia —reescribiendo experiencias y perspectivas en la construcción de nuevas narrativas en permanente revisión.
